Despedida de Sálama y conclusiones.

  El 10 de junio de 2014 termino mi segunda experiencia en una granja WWOOF, doce días en la finca Sálama, una segunda experiencia la verdad que inolvidable, desde el acogimiento por parte de mis hospederos WWOOF, que fue inmejorable en esta bellísima finca Sálama, hasta los idílicos lugares que por estos lares conocí, o las gentes que tuve el placer de conocer y cruzar palabras de hermosas historias con ellos. Sin lugar a dudas la experiencia WWOOF sigue adelante y todavía más animado aún si pudiera ser.

 

  Beatriz Calvo, Dionisio Romero y su mujer Mª Jesús Paredes, fueron mis hospederos, son tres compañeros comprometidos con la naturaleza, que decidieron en su mejor momento montar su empresa de comunicaciones (http://salamacomunicacion.com) en este magnífico lugar al que llaman finca Sálama. A ellos desde aquí darles las gracias por ofrecerme la posibilidad de pasar allí esos días y mis más sinceras felicitaciones por lo que han conseguido en este lugar y espero que hayan superado las dificultades para que puedan seguir con tan fabuloso proyecto.

 

  Mi trabajo aquí fue fundamentalmente cortar la hierba con la desbrozadora, al igual que en las Nanas para prevenir incendios, además de hacer más transitable los terrenos de la finca y ofrecerles esta hierba a las cabras del amigo pastor,  Pedro. Un trabajo nada complicado y algo entretenido gracias a los pajarillos que detrás de mi se daban el banquete con los insectos y semillas que al cortar la hierba con la maquina, salían a la luz. En muchos momentos me paraba a disfrutar de las hazañas de estos pajarillos que ha escasos metros de mi, incluso centímetros, se colocaban, siempre con la maquina en marcha ya que si la paraba al dejar de hacer ese ruido se espantaban, incluso uno llegó a posárseme en el casco.

 

  El lugar donde me hospedé, impresionante, todo un albergue (http://www.alberguesalama.com) con cuatro habitaciones, dos baños, cocina y un salón enorme con su estufa de leña, que hacían al lugar muy acogedor. Aquí, al contrario que en la finca anterior, en la mayoría de las comidas tenía que ser yo el encargado de cocinármela, pero los ingredientes que me proveyeron, todos de primera calidad, frutas y verduras, quesos y embutidos artesanos, etc., solo los mediodías de los días de trabajo comía de lo que preparaba Beatriz en su casa o el matrimonio en la otra casa, también platos muy buenos. Por lo demás, aguacaliente en la ducha, una cama confortable, todo en un albergue rodeado de naturaleza y vida, que más se puede pedir.

 

 

  En conclusión de mi segunda experiencia WWOOF me llevo los sitios completamente nuevos para mí que he conocido, así como las experiencias y sus gentes. Ahora a por Córdoba después de una segunda parada en Huelva.

Sendero de los Puentecitos y Cascada de la Cervigona.

  Comienzo en la presa de “El Prado De Las Monjas” y después de cruzarla un par de veces para ver el paisaje desde ambos lados, me adentro en la “Senda de los Puentecitos”, nombre que viene dado, imagínenselo, porque hay que pasar por unos cuatro puentes de madera; el  primero para cruzar la propia Ribera de Acebo, ya después de haber dejado unas decenas metros atrás la cola del pantano; el segundo para pasar un arroyo que desemboca a esta rivera aunque nace en la vecina comunidad autónoma de Castilla y León; el tercero para un segundo arroyo afluente de la misma rivera, hasta ahora todos en perfecto estado; y el cuarto, si se le puede llamar puente a dos palos de madera de dudosa resistencia, era lo poco que quedaba en donde parece ser hubo otro puente en perfecto estado, de todas formas fue fácil cruzar al otro lado aquí, bordeando “los palos-puente”.

  Hasta este punto el sendero es fácil de seguir no tiene mucho misterio, un camino paralelo a la Ribera de Acebo, con un paisaje de monte típico, lo más dificultoso fue pasar por algunos tramos de densa vegetación y evitar arañarme con las ramas. Un poco más adelante llegamos al que se supone el final de esta senda, las ruinas de una antigua y pequeña central hidroeléctrica.

  A partir de aquí ya dejamos atrás la Ribera de Acebo y seguimos por el Regato de los Alisos, en el cual se encuentra la Cascada de la Cervigona. La dificultad del terreno hace que tengamos que separarnos un poco del regato, y las pocas señales de senda dificultan el seguir por el camino correcto y perderse un poco en los bosques densos que continúan, sin peligro eso sí, ya que si nos guiamos por la dirección correcta no tardamos mucho en volver a encontrar nuevas señales de la senda. Ya por aquí se va dejando ver la cascada de vez en cuando. Cerca de nuestro destino, la pared de la montaña por la que caminamos se levanta y se vuelve más inclinada hasta llegar a una especie de esquina donde el regato gira a la derecha bruscamente, y la única forma de seguir es escalar por una cresta empinada de pizarra a la que llaman “La Librería”, con mucho cuidado ascendí por ella mientras paraba de vez en cuando a echarle fotos a la cascada que me tenia embelesado.

  Y aquí os dejo las fotografías de esta senda:

 

(Podéis ver las imágenes mas grandes dándoles botón derecho y “ver imagen”)

 

Y algunos enlaces que os pueden interesar sobre esta y otras sendas:

 

http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/caminos-naturales/caminos-naturales/sector-centro/rivera-acebo/rivera_acebo.aspx

http://apatita.com/senderos/caceres/sierra_gata/cascada_cervigona.html

Carlos Donoso

  Gran persona que conocí en Acebo, lleva más de 30 años dedicado a la agricultura ecológica, pionero de dicho movimiento. Decidió dejar su trabajo de periodismo para volver a la naturaleza y aquí en la Sierra de Gata encontró el sitio perfecto para crear su proyecto de bosque comestible.

  Enamorado de los arboles se declara, me enseña con todo detalle la finca que trabaja, llena de kiwis, que fue el frutal con el que empezó y el más abundante en su finca. Comprometido de verdad con la ecología, me explica como aprovecha los recursos hidrológicos de la finca, así de como obtiene electricidad de este y otros métodos como las placas solares o la caldera de biomasa. Electricidad que le sirve para realizar los desplazamientos diarios con sus 3 vehículos eléctricos; una bicicleta, un ciclomotor y un pequeño todoterreno pickup.

  Los animales también son parte importante en la vida de este agricultor, y llamando con un silbido a su fiel amiga, la yegua Blanqui, que acude desde donde no me alcanzaba a verla como si de un noble canido se tratase, me cuenta como ayudan a mantener el pasto a raya en la finca y a su vez aportan abono a la misma. Tres vacas y la madre de Blanqui son algunos de otros animales que por allí viven.

  Esta explotación de frutales está perfectamente complementada con una serie de alojamientos rurales que son la mejor forma de pasar unos días en la zona y conocer mejor los alrededores de Acebo y  a Carlos, una persona muy amigable y acogedora, que explica con mucho gusto su labor en el terreno.

  Os dejo la web por si queréis hacerle una visita y desaparecer de la ciudad por un tiempo: http://www.elbecerril.com .

Hoyos y Moraleja.

El miércoles cuatro de Junio por la tarde tuve la oportunidad de acercarme a estos dos pueblos de la provincia de Cáceres para pasear un poco por sus calles, y, antes de continuar contándoos cosas, he de decir que, a mi particularmente me encantan los pueblos pequeños con encanto, un encanto que suele venir porque al pasear por un pueblo de estos que me gustan, sus calles me hacen regresar a épocas pasadas, sean veinte o doscientos años, estos pueblos a los que me refiero hacen volar mi imaginación y mientras los recorro, en mi mente se empiezan a recrear historias imaginarias de cómo era la vida en esas calles, en la época que me inspiran, transeúntes, artesanos, ajetreo, animales,..., en definitiva toda la vida que podría tener ese pueblo en esa época, y  que no se sabe muy bien porque, o quizás sí, hoy día no tienen.

En Hoyos, esa tarde, pare primero, y nada más entrar en sus calles, desde el coche de Beatriz, ya me iba enamorando sus empedradas calles, empedradas fachadas, y sus puertas de madera. Salí del coche y al recorrer nuevos recovecos, empezaba a ver más y más detalles de otro tiempo al que este pueblo quería llevarme, puertas en arco de medio punto timbrado por un escudo supongo medieval, ventanas adornadas con molduras diseñadas siglos atrás, inscripciones antiquísimas en Latín por las paredes, o cartelería tallada en madera que invita a entrar en la taberna que corona,  son algunos de los detalles que hacianme regresar a esa época.

 

 

Seguía paseando,  cuando me tope con la iglesia del Buen Varón, parecía plantada ahí, en medio del pueblo, como un antojo, dividiendo en tres pequeñas plazas las que bien podría ser una sola.

 

 

 

Cuanto más andaba más me gustaba este pueblo, con esos balcones llenos de plantas y flores, y hasta una hermosa tela republicana me encontré por allí.

 

 

 

La plaza las Dos Fuentes, mas detalles, esta vez, alguien había dejado allí un trabajo de los alumnos del colegio sobre Juan Ramón Jiménez y su libro “Platero y yo”, que gustoso leí relajándome un rato sentado en las escaleras de las fuentes que dan nombre a esta plaza.

 

 

De vuelta al punto de encuentro con Beatriz, para desplazarnos a Moraleja, me encontré con un vistoso loro de vivos colores que quería darme conversación, todavía le faltaban muchas palabras por aprender, pero me alegró un rato el “joio”.

 

 

Por moraleja me di un buen paseo también, bastante más largo en la distancia y en el tiempo, y aunque este pueblo no me invitó a sacar la cámara y hacerle fotos, también hice alguna que otra por aquí, como la de la tapia llena de dibujos animados, la mayoría formaron parte de mi televisiva niñez, y es que yo esa tarde estaba por tele-psico-transportarme al pasado de una u otra manera, a uno u otro tiempo, y aquí solo lo consiguió esta tapia, que ya me gustaría a mí conocer al autor de esta obra para, al menos, pegarle un buen estrechón de manos.

 

 

Aunque solo hice esa fotografía para publicarla, Moraleja tiene mucho que ver, como el parque pegado a la rivera de Gata, en la que hay construida una piscina fluvial de la que bien disfrutan sus vecinos cuando el calor aprieta. En este parque precisamente me paré a descansar y escuchar a los numerosos pájaros que aquí merodean, como los jilgueros, martines pescadores, tórtolas,... La Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Piedad, la Ermita de la Virgen de la Vega y la de las Angustias, el pentafinio Rollo Picota, La Milana o Torre Milanera y La Casa-Palacio de la Encomienda son otros monumentos que hay que visitar en este pueblo, entre otras cosas, en mi caso los dejé para otra ocasión.

 

  (Podéis ver las imágenes mas grandes dándoles botón derecho y “ver imagen”)

 

 

Lalita y Ecotopia.

  Bueno, pues sigo por donde lo dejé con este nuevo artículo, y para poneros en situación, es de la segunda granja que visité, la finca Sálama en Acebo (Cáceres).

  El primer domingo que pasé aquí, Beatriz Calvo, una de mis anfitriones aquí, me llevo a mí y unos amigos suyos a conocer algunos sitios de los alrededores de este lugar, el primero fue Lalita, una finca-escuela conocida mundialmente por su dedicación a la búsqueda de la espiritualidad, el relax, y el encuentro con la naturaleza, también conocida por sus talleres, cursos y seminarios sobre yoga, música, y otros temas espirituales, creativos y artísticos entre otros.

  Los edificios del lugar fueron diseñados por el fundador de Lalita, Philip Camus, inspirándose para ello en la propia diosa hindú que da nombre al lugar, y de la que surgieron el templo que alberga en su conjunto todas las formas, el albergue que simula un águila con las alas abiertas, el edificio de la carpintería y biblioteca que simula un gran búho o el comedor que representa las escamas de un dragón dormido, entre otros.

  Un magnifico lugar enclavado en una zona privilegiada de naturaleza impresionante, donde el silencio reina, y las personas pueden redescubrirse. Aquí os dejo su web, http://lalita.net, donde os podréis informar mejor y unas fotos que hice ese día de este maravilloso lugar.

 

 

 

  El otro lugar que visitamos este día fue Ecotopia, o también conocido como El Molino, una pequeña aldea utópica en la que la vida sigue sin artificialidades, todo es suministrado por la naturaleza y el tiempo pasa en otra frecuencia más suave.

  Aquí conocí a Ander Urrera que nos enseño a elaborar el Té de Kombucha, una bebida fermentada del té, con unas muy buenas propiedades para el intestino y todo nuestro organismo, que podéis aprender a elaborar e informaros mejor en la siguiente página: http://www.nutribiota.net/blog/blog5.php/el-te-de-kombucha . También nos enseño a elaborar el Chucrut: http://www.nutribiota.net/blog/blog4.php/chucrut y una muestra de uso de un espray limpiador a base de microbios buenos y saludables, todo esto y mucho mas podéis verlo la web de este simpático amigo Ander Urrera: http://www.nutribiota.net .

  Y como en Lalita aquí os dejo unas fotos y las webs de El Molino y Ecotopia: http://www.ecotopia.es/elmolino_on/el_lugar.htm , http://www.ecotopia.es/ .

 

 

  Sin duda este día descubrí un montón de cosas nuevas y fantásticas.

 

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Todo se acaba... o no!!!

Después de pasar una semana más en Évora (Portugal), ciudad a la que llegue tras un largo día de moto, recorriendo España desde Asturias hasta Portugal, se acaba mi aventura veraniega por ahora, ya estoy de nuevo en casa, y mañana a casa de mi madre a hacerle una gran visita.

Los puntos suspensivos del título y el “o no” vienen porque seguiré visitando granjas durante este año y el próximo,  en los momentos que tenga huecos libres en mis clases de fotografía, y que seguiré contando en mi blog.

Por ahora, lo que vienen son todas esas experiencias vividas, lugares y personas nuevas conocidos, en un montón de nuevos artículos que iré publicando de aquí en adelante, que tengo para largo, ya veréis, ya.

Y para cuando se me acaben, tengo pensado seguir publicando cosas relacionadas con el mundo de la ecología, y la agricultura y ganadería sostenibles y ecológicas.

Más alguna sorpresa en forma de regalo para algún afortunado agraciado que tendrá que ganárselo y que pronto revelaré de qué forma ha de.

Sin más, hasta la próxima semana y muchas gracias a todos por estar ahí.

Un mes en Asturias.

Sí, he tenido esto muy parado en este mes, pero ha merecido la pena, después de mi estancia en Abia de la Torres (Palencia) llegué el 8 de Julio a tierras Asturianas, fue toda una sensación de descubrimiento por mi parte nada mas adentrarme desde la provincia de León, cruzando el Puerto de Leitariegos, ver esos verdes que empalagan la vista, alrededor de una divertidísima carretera, que disfruté como un niño en mi Honda Varadero. Subidas y bajadas constantes desde las montañas a los valles y vuelta a las montañas para atravesar la Sierra del Acebo  por estas carreteras secundarias serpenteantes, de eses infinitas y paisajes espectaculares, pasando también por el Puerto del Palo. Se hizo un poco difícil al final llegar a mi primer destino asturiano, Aguanes, una aldeíta de tan solo 3 familias en las Sierra del Valledor, con un tramo final de casi quince kilómetros de caminos dificultosos, sumados a otros ochocientos metros a pie.

En Aguanes pasé mi primera semana, donde coincidí de manera prolongada con otros wwoofers por primera vez, y con los hice buenas migas, además de con los propios habitantes del lugar, muy buenos momentos, experiencias y recuerdos que me llevo de aquí, compartidos con nuevos amigos, además de haber conocido hermosos lugares que nada envidian al ficticio paraíso. En unas semanas os contaré todo con más detalle.

El día quince de julio cambien de granja, pero seguí en Asturias, esta vez fueron tres semanas, una excepción en mis planes de viaje, pero el sitio y sus alrededores, además de la gente de la fundación EDES,  hicieron que me enamorase de esta zona de Asturias y prolongara tanto mi estancia aquí.

Al final todo tienes su fin, y el día cuatro de agosto termine mi paso por Asturias, pronto os contaré todas las experiencias vividas, y  las personas y lugares que conocí.

 

Llegada a Abia de las Torres (Palencia)

Después de haber pasado una semana en Córdoba y otra en Ciudad Real, hoy llego a Abia de las Torres, un pueblecito palentino del que no se mucho pero pinta muy bien, a ver qué sorpresas me depara, espero que agradables y numerosas.

Por lo pronto el recibimiento por parte de la familia que aquí habita ha sido muy agradable. Y como he llegado a la hora justa de comer, me han recibido con buena y abundante comida.

Esta semana parece que tendré buenas posibilidades de subir nuevos artículos a la web, así que estad atentos.

Un abrazo.

 

A trabajar en diferido.

Dado que la disponibilidad en mi viaje de internet es escasa y llevo acumulado mucho trabajo por publicar en la web, me veo obligado a subir los artículos en diferido, quiere decir que los subiré cuando ya ha pasado un tiempo de que viviera la experiencia que fuera. Así que tened paciencia amigo, lo que intentare será subir al momento o lo mas prono posible los cambios de ubicación que vaya teniendo en cada momento, cuando salgo y cuando llego a alguna granja por ejemplo.

Por lo pronto comunicaros también, que la semana pasada estuve en Córdoba, donde visité las ruinas islámicas de Medinat Al-Zahra (Medina Azahara, para que nos entendamos), hice unos trabajillos curiosos en el huerto de la granja y pase una de las tarde con un amigo cordobés en su piscina. Ahora estoy en una granja a unos 15 km. de Ciudad Real, también haciendo trabajillos curiosos, y visitando algunas zonas de naturaleza de la zona. Y el Próximo Jueves parto hacia Madrid, así que estad atentos y tened paciencia.

Un abrazo fuerte para todos.

Pedro, el veterano pastor.

 

Este es Pedro, un buen amigo que he ganado en Acebo, amigo también de los dueños de Sálama, a quienes ayuda con las gallinas y otras tareas en la finca. Su familia fue dueña de gran parte de los terrenos de Acebo, que con el tiempo han ido vendiendo, ahora, ya jubilado, mata el tiempo cuidando de un huerto que tiene un poco más abajo de Sálama, y de un rebaño de cabras que tiene en la finca de unas monjas tibetanas más arriba de Sálama, se desplaza en su pequeño quad de 49cc. y viene a Sálama a pasar muchos ratos.

Con él, he tenido el gusto de charlar muchas tardes, sobre el campo, el pueblo, las gentes, los animales,..., para mí es un gran sabio de las labores del campo, su conversación suave y distendida está llena de detalles de cómo es y cómo fue la vida en el campo.

Me contó, una de esas tardes, que estas montañas en las que he pasado unos días, se cubrían de nieve durante más de cuatro meses todos los inviernos, y que eso hacía muy difícil las labores, por ejemplo tenía que ir descubriendo la vegetación para que las cabras pudieran comer cuando las sacaba a pastar, de eso hace más de diez o quince años, desde entonces apenas nieva por aquí.

También, le pregunté si había más animales salvajes por aquí antiguamente, ya que en mis salidas he echado de menos ver algún ciervo por ejemplo, y me contaba que sí que incluso había lobos, algo que no le gusta mucho, ya que dice mataban un rebaño entero para solo comerse un par de cabezas de ganado, y eso hacía mucho daño, le comente que alguna vez escuche a mi abuelo decir que a los rebaños que estaban cuidados por perros pastores el lobo ni se les acercaba.

Fueron muchos los temas que tocamos en nuestras charlas y variados, de los que aprendí bastante de cómo cuidar las cabras y ovejas, también del huerto, del que tuve oportunidad de probar unas naranjas que me enamoraron por su dulce jugo, y que casi se deshacían en la boca, un sabor que no se encuentra en ningún supermercado de hoy día.

En fin, una persona de la que se podría hacer un magnífico libro con su biografía.

Un fuerte abrazo amigo Pedro.

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